viernes, 29 de diciembre de 2017

De esos detalles que se descubren

Tenías un lunar en el labio, justo abajo del arco superior derecho. Al principio no te lo había visto, porque no soy muy bueno para fijarme en esas cosas. Siempre he intentado contar los lunares que tienes desde el cuello hasta tu ombligo, y nunca lo logro porque me pierdo uniendo y formando constelaciones con ellos. Pero anoche, estábamos en el baño y me sonreíste a través del espejo, y me di cuenta de ese punto más oscuro. Y bueno, después me puse a pensar en que llevamos 4 años, o sea, han pasado 4 años desde que nos conocemos, y me di cuenta de algo que se encontraba en la parte que más visito de tu cuerpo, y que no había notado sino hasta anoche.