Me acabo de dar cuenta que hace 4 años nos conocimos. No le había prestado atención a la fecha, porque entre las fiestas de fin de año mis pensamientos se van a otras partes, como a la universidad o a las vacaciones. Igual y nunca le pusimos tanta atención a las fechas; yo siempre quise hacerlo, antes de conocerte me imaginaba pensando en un regalo en alguna fecha en especial, pero nunca hicimos algo en particular. De ahí en adelante me comencé a sentir tonto cada vez que accidentalmente me daba cuenta de la fecha y pensaba en qué día era ese. Luego empecé a pensar diferente con respecto a la gente que recordaba y celebraba fechas, y también comencé a pensar diferente en torno a mí. La primera vez recuerdo que fue el 14 de febrero del 2014 (lo recuerdo fácilmente, pero si me costara recordar las fechas podría revisar mi libreta de ese año, porque tengo todas las fechas y cosas que hicimos durante ese verano), viniste a mi casa porque mi familia no estaba, y yo te había comprado un regalo, unos chocolates. Qué regalo más común, pero no sabía qué otra cosa podría ser, nos conocíamos poco y yo tenía poca confianza. Bueno, te había comprado un regalo, y me sentí mal. Y tengo la sensación de que esa fue la noche en la que me dijiste otro nombre, y bueno, también me sentí mal.
A propósito de sentirme mal, también me siento mal cuando pienso en que antes te escribía cartas, el contenido no lo recuerdo exactamente pero sí recuerdo cómo me sentía cuando las escribía. La carta que te envié para tu cumpleaños la escribí llorando, porque no podía creer que seguíamos juntos a pesar de la distancia, ni tampoco podía creer las cosas que sentía. Ahora también me siento tonto al recordar que antes te escribía cosas. A veces lo hacía porque me decías que te gustaba mi letra, otras veces lo hacía porque quería.
Ahora me dices que ya no te escribo como antes, y la verdad es que dejé de escribirte cartas cuando me di cuenta que en tu libreta habías escrito otro nombre (el mismo del 19 de octubre, justo un mes antes de mi cumpleaños del 2015), y no el mío (José Ignacio Lucas Gamonal Núñez, completo). Ni siquiera dejé de hacerlo cuando pensaba en que nuestra relación epistolar no era recíproca, ni cuando me decías que eras igual a mí, pero no conmigo, con otros, los de antes, no conmigo.
El tema es que ahora me echo de menos, y siento que no voy a dejar de hacerlo hasta que te eche de menos a ti. Las palabras se repiten, las inconsistencias, las irrupciones de mi parte y las retiradas de tu parte, y la verdad es que no creo que dejen de repetirse.
En fin, no creo que sea casualidad que este 29 de diciembre, en vez de recordar la fecha que era, haya pensando en a qué lugar me gustaría ir de vacaciones, y qué me espera el 2018 en la universidad. Y bueno, lo que pasa es que eso es lo que quiero, aprender y descansar. 4 años es suficiente (para quedar con las ganas, con el amor, con los recuerdos, con la rabia, y con todo eso que quiero que se mantenga en mí durante los próximos 4 años).