"Los enamorados creen siempre, y por error, que su amor ha nacido gracias al encuentro de un ser excepcional. La razón es más bien que el amor preexistente busca su objeto en el mundo y, si no lo encuentra, lo crea."
-André Maurois
miércoles, 27 de noviembre de 2013
viernes, 22 de noviembre de 2013
Un viernes por la noche y tu recuerdo aparece
Hoy te recordé, y junto con tu imagen evoqué todo lo que te acompañaba. Tu cara y tu cuerpo entero, tu voz y tu mirada.
Hoy te recordé, y junto con tu recuerdo vino una pregunta a mi mente: ¿Cómo me lo creí?¿en qué minuto me sentí tan capaz de tenerte y retenerte?
Hoy te recordé, y ya no entiendo en qué momento pensé que podía ser posible, en qué momento me abrí tanto a la posibilidad de que algo así fuese real.
La verdad es que fui honesto, y no sólo contigo, sino que también conmigo. En ningún momento dude en dar un paso, con toda mi inseguridad y nerviosismo, con todos mis errores y defectos. Por única vez dejé que mi interior rompiera la imagen fuerte que proyectaba, sintiéndome verdadero y vulnerable, pero no funcionó. El mundo requiere armaduras, los hombres necesitamos escudos para vivir, y por más que me rehúse a estar de acuerdo con eso, la experiencia me dice que así es.
Hoy te recordé, y junto con tu mirada, sentí la mentira, la decepción y la desolación. Ya no queda nada, ni siquiera la enseñanza, porque hoy vuelvo a caer.
Hoy te recordé, y junto con tu recuerdo vino una pregunta a mi mente: ¿Cómo me lo creí?¿en qué minuto me sentí tan capaz de tenerte y retenerte?
Hoy te recordé, y ya no entiendo en qué momento pensé que podía ser posible, en qué momento me abrí tanto a la posibilidad de que algo así fuese real.
La verdad es que fui honesto, y no sólo contigo, sino que también conmigo. En ningún momento dude en dar un paso, con toda mi inseguridad y nerviosismo, con todos mis errores y defectos. Por única vez dejé que mi interior rompiera la imagen fuerte que proyectaba, sintiéndome verdadero y vulnerable, pero no funcionó. El mundo requiere armaduras, los hombres necesitamos escudos para vivir, y por más que me rehúse a estar de acuerdo con eso, la experiencia me dice que así es.
Hoy te recordé, y junto con tu mirada, sentí la mentira, la decepción y la desolación. Ya no queda nada, ni siquiera la enseñanza, porque hoy vuelvo a caer.
Lo mío es sólo mío
Tú no sabes nada, incluso si te dijera todo, quedarías en un ínfimo porcentaje de conocimiento sobre mí, porque las historias se cuentan, son textos que se leen al pie de la letra, pero los sentimientos no se traspasan, no se entienden. Tendría que llorar de nuevo, tendría que reír contigo para que comprendieras un poco, y aún así me mirarías desconcertado. Por eso, mejor no hablemos, que seguiré como estoy, callado y silencioso, porque podría decirte mil cosas, pero las lágrimas ya se secaron, ya están en el suelo, quizás se esfumaron, quizás llegaron al mar, no sé. Quiero que entiendas que no es sano volver a donde todo nació y murió de manera tan intenta y efímera.
Insisto, las lágrimas ya se secaron, pero el corazón no se recompone, día a día está muriendo, como todo alrededor.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
23:59
Así se resume lo que llevo de vida, nada completo, nada hasta el final.
Me costaría decir si estoy en el holocausto de algo o si estoy comenzando otra cosa. La verdad es que cada final trae consigo inherentemente el inicio de otra cosa, pero no se percibe muy bien, porque los finales son más intensos que los inicios, y son muy claros además. Uno se da cuenta que algo está terminando porque todo te recuerda a lo que se fue, te lo indica el ambiente, tu corazón, tus pensamientos y tu respiración. En cambio el inicio de las cosas es muy difuso, nunca recordamos realmente cuándo comenzó todo.
Pero bueno, no creo que existan vidas completas, si lo existieran no habría búsqueda ni inquietud, no habrían inicios ni términos. Esa es mi esperanza, porque sé que con el aliento de lo nuevo probablemente pueda disipar el humo del fuego viejo que se apagó, aunque el olor quede ahí, en el aire.
Me costaría decir si estoy en el holocausto de algo o si estoy comenzando otra cosa. La verdad es que cada final trae consigo inherentemente el inicio de otra cosa, pero no se percibe muy bien, porque los finales son más intensos que los inicios, y son muy claros además. Uno se da cuenta que algo está terminando porque todo te recuerda a lo que se fue, te lo indica el ambiente, tu corazón, tus pensamientos y tu respiración. En cambio el inicio de las cosas es muy difuso, nunca recordamos realmente cuándo comenzó todo.
Pero bueno, no creo que existan vidas completas, si lo existieran no habría búsqueda ni inquietud, no habrían inicios ni términos. Esa es mi esperanza, porque sé que con el aliento de lo nuevo probablemente pueda disipar el humo del fuego viejo que se apagó, aunque el olor quede ahí, en el aire.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)