El problema es que no puedo ver tu amor. Tú dices que está ahí, en todo lo que haces, y sin embargo yo sigo sin verlo. Qui
zás nuestro amores existen en dos dimensiones diferentes, el mío en la tercera y el tuyo en la quinta, o al revés, no sé. Pero si es así, entonces nunca nuestros amores se encontrarán, porque sus realidades son diferentes. Ese es el problema, no puedo ver tu forma de amarme.
martes, 27 de diciembre de 2016
Donatila
Cuando era chico, una vez que salía de vacaciones esperaba con ansias la semana en donde los jefes de la Mami se fueran de vacaciones, para así poder ir a quedarme con ella. Me gustaba pasar algunos días en esa casa, era super grande y bonita, tenía patio trasero y mucho pasto. Todavía recuerdo cada rincón de esa casa: la cadena que guiaba el agua de las canaletas en los días de lluvia, el gomero que daba sombra a la terraza y la casita de juguetes de una de las hijas del matrimonio. Me acuerdo que atrás de la casa pasaba un pequeño canal de regadío, y cruzando ese canal había una cancha de polo. Los vecinos tenían dos perritos, el Lucas y el Macario. Nunca entendí porqué la gente le ponía mi nombre a sus mascotas.
Recuerdo que la Mami me despertaba siempre temprano, a las 8 de la mañana, auunque para ella eso era tarde ya que su día comenzaba a las 6 am. Me decía que fuera a la cocina, que las tostadas y la leche me estaban esperando. La Mami siempre me preparaba las comidas que me gustaban, siempre me tenía cereales y siempre hacía almuerzos que contemplaban mis mañas.
Lo que más me gustaba de ir a esa casa era la casita de juguetes que había en el patio, porque tenían muchos muchos juguetes: frutas, verduras, muñecas, artículos de cocina, y todo tipo de cosas de casa. Cuando era niño no me percataba que esas cosas eran los juguetes de una niña, porque hasta ese momento no sabía que jugar con cosas de cocina era para las mujeres. Pero recuerdo que la Mami se enojaba si pasaba mucho rato jugando ahí, así que me decía que llevara mis propios juguetes. Una vez mi Tata me regaló una pelota de fútbol para que jugara con ella. Igual y siempre lo pasé bien, aunque nunca fui por tantos días. Al tercer día llamaba a mi mamá llorando para que me fuera a buscar, porque me aburría y la echaba de menos.
El otro día fui a ver a la Mami y a mi Tata, justo el día que entregué el último trabajo para la Universidad. Le dije a la Mami que me hiciera puré con pollo, y con ese almuerzo me esperó. Después me fui a dormir una siesta a su cama. Estuve poco rato, también me aburrí. Cuando me despedí de la Mami ella me abrazó y me dijo que había sido muy agradable mi visita. Me dio pena.
viernes, 9 de diciembre de 2016
El playlist
Lo complicado es que desde siempre he tenido una muy fuerte dificultad para saber si esas canciones son para mí o para otras personas, o si le recuerdan alguien más que yo, o si piensa en alguien más que yo.
lunes, 14 de noviembre de 2016
Nota del 26 de octubre
Mientras más nos acercamos a la frontera, más difusos se hacen los límites, y el comercio entre el allá y el acá sucede todo el tiempo. ¿Se han dado cuenta que los límites son imaginarios, que al acercarse a la frontera entre dos países no hay ni una línea que demarque el espacio de ambas naciones?
domingo, 13 de noviembre de 2016
A veces a uno se le aparecen recuerdos
Durante esos días nada calzaba, todo se trataba de incoherencias en tus relatos, de omisiones constantes, de desacuerdos entre los días y los lugares, de silencios permanentes. Pero ahora, en retrospectiva, todo tiene demasiado sentido, todo se complementa y los momentos tienen sus relaciones entre sí de una manera agobiantemente precisa, sin equívocos. Esos días fueron terribles, porque todos los recuerdos que tengo de esos momentos son emociones: pena, angustia, rabia, miedo. Y últimamente me he puesto a pensar en todo eso, en lo de hace un año atrás y en lo de este verano. Me pongo a pensar en eso y en las cosas que no entendí, en las cosas que no me calzaron, en las cosas que no te creí, en las cosas que no me dijiste. No sé, ha pasado un tiempo y a veces recuerdo y no sé.
miércoles, 5 de octubre de 2016
No tú ni nadie, solo yo
Me arrancaste el corazón, esta noche no soy. Me quitaste el último aire, solo me dejaste. Abrí las ventanas y grité con ganas "quizás sea difícil, quizás no sea nada". Camino en la calle y creo en mi mente "será que de a dos, de a dos no somos".
martes, 13 de septiembre de 2016
La situación
Olvidamos escribir porque las cosas que pasan ahora no son tan importantes, o porque ya no nos interesa grabarlas y guardarlas; quizás estamos acostumbrados a esta rutina de vernos, en donde el día a día no trae sorpresas ni novedades, o quizás la costumbre nos gusta porque al fin pudimos acostumbrarnos a estar junto al otro, o porque nos aburre escribir lo mismo de hace un año, o porque ya no importa, o porque ya no hay expectativas sobre las cuales imaginas las hipótesis, o porque dejamos de ser la figura literaria, el motivo lírico, la situación de enunciación del otro.domingo, 5 de junio de 2016
Madrugada del 6 de junio (domingo en la noche)
Mi familia nunca tuvo auto. Mi mamá era la única de sus hermanos que no tenía auto en su familia. Siempre teníamos que acomodarnos en los autos de mis tíos para ir a Rancagua, o simplemente andábamos en micro o bus para todas partes. Nunca fue un problema.
Cuando iba en primero medio, por el mes de octubre, mis papás se compraron un auto, uno lo bastante grande para que cayéramos los cinco perfectamente, e incluso con espacio suficiente para invitar a mi Tata, a la Mami, y para llevar a mi abuela cuando fuera posible. En ese tiempo mi abuela todavía estaba viva (para la memoria, se llamaba María Isabel Parada Bravo).
Recuerdo que mi papá siempre decía que el auto no sería para cualquier cosa, porque a él nunca le gustó que la gente usara sus autos hasta para ir a comprar pan, así que eso dio pie para que mis papás organizaran salidas los fines de semana (siempre y cuando los terribles turnos y horarios de trabajo de mi papá lo permitieran). Así que comenzamos a salir de paseo en familia, nosotros no más, sin tener que depender de mis tíos ni superar la incomodidad que siempre conlleva el viajar en transporte público. Íbamos a la playa y al campo (a Rancagua y después a Chillán, a ver a la tía Mari y al tío Luis), aunque nuestro lugar favorito era el Cajón del Maipo y sus tantos lugares escondidos que se podía encontrar, siempre bonitos y con un ambiente que agradaba al cuerpo.
Para ir al Cajón por un día no se necesitaban muchas cosas, solo un termo con agua caliente, té y café, algunas galletitas para el camino, y la indispensable parada a comprar las empanadas y panes amasados más ricos de ese lugar. A veces tomábamos el camino de Los Maitenes, y otras veces íbamos a San Gabriel o al Toyo.
Ahora ya no salgo con mis papás, mis hermanos tampoco. A veces la Paula, mi hermana menor, los acompaña, pero siempre y cuando mi papá la deje ir con la Dominga. Parece que estar mucho tiempo con mi familia deviene en algún tipo de incomodidad o discusión, así que prefiero evitar esos malos momentos y no salir tanto con ellos, aunque ahora que me pongo a recordar me doy cuenta que sí me gustaba salir con ellos, cuando yo era solo yo y nadie más. Me gustaba que mi mamá me comprara empanadas napolitanas y que llevara mi galleta favorita. También me gustaba que nos turnáramos con mis hermanos para poner nuestra música en la radio del auto. Me gustaba que mi mamá siempre quisiera que nos sacáramos fotos juntos, y que mi papá hablara de cualquier cosa que a nadie le importaba pero que todos escuchábamos mientras nos mirábamos con cara de "no nos interesa, pero es mi papá".
No sé en qué momento las cosas pasan a estar de esta forma, conmigo casi ni un día de la semana en la casa, sin poder sentirme cómodo, molestándome e irritándome por cualquier cosa, haciendo que todos peleen con todos, para terminar conmigo yéndome de la casa y dejando a todos con el sabor amargo en la garganta.
16 de octubre del año pasado
Echo de menos sentirme solo porque estoy solo, y que eso no sea una paradoja de estar mal acompañado. Echo de menos levantarme en la mañana relajado, esperando nada. Echo de menos subirme al metro y mirar a todos los que suben sin pensar si me estarán mirando. Echo de menos no sentirme siempre culpable ni constantemente errático. Echo de menos sentirme inquieto y entusiasmado por algo. Echo de menos escuchar Trust y pensar en mil cosas. Echo de menos ver películas, echo de menos sentirme validado. Echo de menos que me miren con buenos ojos, con esos que te extrañan. Echo de menos varias cosas, pero nada más que eso.
martes, 31 de mayo de 2016
(en clave) masculino - Bellas Artes
Hoy fui al Bellas Artes y, en una exposición relacionada con el discurso de lo masculino a través del arte y la historia, encontré algunos escritos que me gustaron mucho, y que los guardo aquí para que no se pierdan por otro lado.
"... sino de cómo los conceptos de la masculinidad han dominado gran parte de las esferas políticas, ideológicas, sociales y económicas de nuestra historia. Así, de dominio del "padre" (hombre/Estado) es ejercido mediante la multiplicidad de poderes -la fuerza, la violencia, el lenguaje, la educación, la religión y el arte, entre tantos otros-, los que inciden en la construcción de la cultura, de la relaciones de género, de clase y la etnicidad.
Esta masculinidad, hegemónica, colonizadora y dominante, es puesta en cuestión a través de la confrontación de las identidades poliformas, la desarticulación de los contenidos patriarcales y de un modelo único de "ser hombre" que emerge de los procesos de colonización y sus alcances, así como de la vida republicana."
"La construcción social de lo masculino se ha definido en función de lo que no es, de su opuestos -como lo femenino o lo homosexual- en correspondencia a todo aquello que define el ser varón, como un objetivo y un deber, constantemente puesto a prueba y en permanente riesgo."
"La sexualidad constituye un símbolo de virilidad. Se trata de cómo a los hombres se les enseña a ser hombres como una unidad y un mandato (¡Hazte hombre!, por ejemplo), la socialización de su imagen, sus afectos, el lenguaje y el cuerpo en relación a sí mismos y a lo otros. Desde la obligación de "cumplir" en todo aquellos territorios donde la virilidad es cuestionada, la sexualidad masculina transforma el lugar desde el cual el hombre puede ejercer su dominio sobre la mujer. Es decir, es productora de relaciones de poder."
El espejo y el cuarto de baño, los espacios íntimos femeninos por excelencia, apelan a elementos terrenales y sensuales, transformándose en una especie de panóptico donde la mirada masculina vigila y castiga -aludiendo a Foucault- y el cuerpo se transforma en el elemento desde el cual se priva de libertad a la vigilada. Así, el sentido de la "mirada" se transforma en dispositivo para acentuar el deseo y satisfacer las pulsiones humanas -en este caso, la masculinas-, el locus (o lugar de control) del predador burgués que conquista y domina lo desconocido."
"La crisis de la masculinidad o el miedo a la pérdida del poder viril y su capacidad proveedora anunciará la desetabilización del orden heteronormativo, ya que a través de ella se transmutan e indeterminan los conceptos básicos de los códigos sexuales, la obligatoriedad de lo heterosexual y, por tanto, se replantean las nociones que sustentaban al régimen y la norma patriarcal."
"El Padre/Estado, la crueldad del patriarcado, genera artefactos violentos, domesticadores y creadores de desigualdades en el que los regimenes biopolíticos modernos domestican, sujetan y disciplinan los cuerpos/territorios, sexualizados, racializados y nacionalizados. Las transformaciones políticas de la modernidad tardía culminan en la transformación del ciudadano (a) en una vida que puede ser exterminada y anulada de concentración de lo gobiernos totalitarios.
La violencia es, así, el rasgo más distintivo de la política masculina, entendida ésta desde los usos disciplinarios que emprende el Estado para clasificar, normalizar, reprender, castigar y reformar. Lo que Foucault denomina la sociedad disciplinaria y el cuerpo como receptor de dichas disciplinas. El dolor provocado por el hombre contra el hombre, la muerte del hermano, la violencia infantil, la violencia de género (o de géneros), se transforma en un dolor voraz e implacable."
lunes, 2 de mayo de 2016
2 de mayo
No siempre es fácil entender que con los afectos hay que ser delicados y tener tacto, sobretodo para hablar de ciertas cosas. A veces, cuando se trata de temas eufóricos y pasionales, la temperatura emotiva del momento no suele ser beneficiosa para expresar las ideas de la mejor forma posible. A veces es mejor esperar, para darle vuelta a las cosas, y para calmar las emociones; en estos casos la distancia temporal ayuda un poquito.
domingo, 1 de mayo de 2016
Mi amor se me quedó en la calle
Mi amor se quedó en la calle. Con cada vez que iba y venía a su casa, todos los días, todas las semanas, por todos estos años. No sé si se me quedó en alguna micro o en el metro, o me lo robaron en el paradero, pero cada vez me iba quedando con menos amor, y ahora ya casi no me queda nada. Así que ahora espero a alguien para que me devuelva el amor que se me perdió.miércoles, 27 de abril de 2016
¿Por qué?
Nunca voy a poder superar o entender el que nunca me hayas escrito, ni una cosa sin que yo te lo pidiera.
Buscaba una imagen de unas películas, y llegué hasta el final, hasta abajo, y así como para hacer un sondeo del estado de las cosas, revisé esas fotos y en una decía algo, lo mismo que decía hace dos años atrás, y todavía no puedo entender porqué, ¿por qué?
domingo, 27 de marzo de 2016
Viernes santo, 2016
Eran doctrinarios, creían en la familia más que en cualquier otra cosa. La familia y los vínculos eran algo de lo que se aferraban firmemente.
Esa noche fueron todos a la casa de uno de los primos mayores, una junta como en los viejos tiempos, pero en los nuevos tiempos. Una vez él estuvo volado, y fue una de sus mejores anécdotas. Esa vez yo no existía. Yo estuve sentado toda la noche, escuchando algunas historias de antes.
Siempre pensé que eran mejores que nosotros, y estando con ellos me ponía a repasar mis debilidades y faltas, a la vez que yo le hacía notar sus victorias. Cada una de sus hermanas eran especial para él en diferentes aspectos y formas.
Estuvimos todos un poco volados por la marihuana que fumamos, su primo dijo que era una raza especial, muy buena, y era verdad. Estuve toda la noche callado, sin hablar mucho. De hecho, una de sus primas me preguntó si me pasaba algo, porque yo era tan bueno para hablar, y estaba tan tranquilo. Esa misma prima después se acercó a su esposo y le dijo "A ver qué sentís, cuéntame", y todos la escuchamos, y nos pusimos a reír, y seguimos riendo toda la noche.
En un momento me di cuenta que me gustaría vivir en Valparaíso por un tiempo, quizás un año. Me imagino ese lugar como nuestro centro cultural y popular, está cargado de tantas historias, tantos amores, tantos dolores. Bueno, la verdad es que estoy casi seguro que esta es una de esas cosas que nunca haré.
domingo, 20 de marzo de 2016
La Vale de mi corazón
Yo dije que había amigos que sus papás le habían regalado autos para su cuarto medio, y tú te paraste en frente mí, me miraste y me dijiste "hueón perdónalas". Estábamos volaos igual que la otra vez. Te quiero demasiado. Huena y me dijiste que lo anotara y me paré y me morí de la vergüenza y risa. Hueón qué chistosa esa hueá. Dijiste que el Jorge te hacía reír y nos acordamos de cuando dijiste que yo era lo máximo. Y ahora nos acordamos de que y anotaba todo, y del poto femenino hueón y de que yo no me acuerdo de eso. Estábamos hablando de coreógrafos y el de Mega y la Rosita Piulats, y ahora de todo y de la muciquita de Rojo, y Rafael Aranera preguntándole a la María José Quintanilla, y ella con su típico sweater verde hasta el cuello. Te mueres y me muero.
Al otro día me mandaste un pantallazo de las cosas que tú anotabas, porque te diste cuenta de porqué yo lo hacía. Y escribiste una lista: 1) mirando a los ojos a los maniquis y darse cuenta que son personas que están encerradas, 2) Ingo de Porto Seguro, 3) La Pascualina le escribo "a las 10", y le pegaba pelo del chico que me gustaba, y hasta una uña, 4) María Jacové, 5) Regalaré mi plata el día que muera Rafael Dominguez (con voz de Yiovanca), 6) Escafandra (de eso no me acuerdo), y 7) La Miss 17 sorda.
Todas estas cosas fueron épicas, no hay nada más que agregar.
martes, 16 de febrero de 2016
¿Pero si te digo ven?
Fuimos a ver a Marineros. Había comprado las entradas hace varios días, semanas creo, porque eran su regalo de navidad, no se me ocurrió nada más que regalarle, y ese sería un regalo para ambos. Cuando volvió, estaba en duda de qué pasaría; no sabía si iba a ir solo, si se las pasaría a él para que hiciera lo que quisiera con su regalo de navidad, o si yo invitaría a otra persona. Al final fuimos juntos, porque así iba a ser antes de todo.
Se me apretó la garganta justo cuando las niñas se pusieron a cantar la primera canción. Me dio lata, porque a mí me encanta cantar las canciones, aunque cante mal, y porque antes yo escuchaba las letras de las canciones y sentía que sacaban las letras de mi cabeza, traducidas obviamente, porque esas letras son bonitas y mis pensamientos un poco enredados.
Eso es lo que más me da pena, que me haya obligado a cambiar todo lo que pensaba, que alterara el significado que le daba a mis recuerdos, a las cosas que hacíamos juntos, a los meses previos, a todo, que me haya obligado a odiarlo con todo lo que me dijo, con todo lo que hizo, porque yo lo quería mucho, todavía lo quiero. Me da rabia que me haya obligado a dejar de quererlo, porque cuando te dicen que ya no quieren estar contigo, te están obligando a dejar de querer, y yo no quería hacerlo, todavía no sé si quiero. Así que me da pena, me da pena que haya decidido unilateralmente que ya no podíamos estar juntos, porque así no es el amor, o así no debe ser, porque con esa decisión no estaba pensando en mí, sino en él, y yo siempre pensé en él, incluso ahora, cuando se supone que no debo hacerlo. Me da pena que me haya obligado a botar mis ganas para estos días con él y yo acá, juntos, como debía ser, como los dos queríamos que fuera. Me da pena que le haya pasado esto, y me da rabia que yo no tenga control, que no pueda hacer nada, porque siento que he hecho todo, y me quedo con nada. Me da pena sentir que no siente nada, que no le importa, que está pensando en otras cosas, y que yo estoy acá, así, gastándome y perdiéndome y sofocándome y desesperándome y angustiándome. Me da pena que me haya obligado a hacerme el tonto con esas letras de canciones que me gustabas, sobretodo esa que me regaló y que dice "puede ser que ya nunca más vuelva a aparecer, pero si me dices ven", porque ahora no sé si es verdad. martes, 9 de febrero de 2016
Tres días así
Jorge, salimos a dar una vuelta y estábamos mal, hablando como españoles en película de terror (me acordé de REC), caminamos al rededor de la casa, miramos el cielo y era diferente, y luego de un rato la Vale estaba asustada y se quería entrar. Entramos y nos pusimos a hablar de la Teletón y los bailes tipo Rodrigo Díaz con niños en silla de ruedas, y llegamos a eso porque el Fernando puso a Ana Tijoux y las chiquillas se pusieron a moverse muy raperamente, y yo me puse a mover las manos como si fuera un adagio, con movimientos de jazz soul y nos matamos de la risa, y eso fue porque dijimos María Isabel Sobarzo, y eso porque el Fernando se había ido en la media volá.
Y estábamos haciendo caras, y yo hice una a la Vale y la Michelle después hizo otra cosa, y nos miramos y nos conectamos como para el cumpleaños de la Michelle, cuando la Vale dijo "cacharon que nos conectamos heavy?", y yo hice una cara muy de tristeza y la Miche se muere de la risa y la Vale también y me mira y dice "oh, no sé dónde estoy", y todo porque nos devolvimos a pensar en que antes la Vale se mataba de la risa y de tanto moverse se pegó un cabezaso en la mesa, se quería matar.
Y ahora pensamos en lo mismo de los bailes de los niños de la Teletón que no podíamos aceptarlo porque era demasiado.
Y porque en la casa de la Michelle tú estabas volado como yo y nos mirábamos y estábamos juntos, yo te tenía para siempre aunque eso fuera mañana, pero porqué me haces esto si puedes hacerme bien, y yo sé que pensarás y te arrepentirás, pero dime que no quiero preguntarte porque me muero me muero.
Y en un momento me sentí desfasado, porque pensaba que nosotros nos miraríamos y sabríamos lo que estábamos pensando sobre toda la situación.
Yo te decía que no me sentía mal, que estaba bien y entendía todo y te entendía perfecto, pero yo sabía que me sentía asqueroso y sentía rabia y pena y no entendía nada de nada y te odiaba.
Y estábamos riéndonos y sintiendo que estos momento eran los que recordaríamos por siempre, y yo estaba tan de acuerdo que me imaginaba una película, y yo también estaba en otra y pensaba que yo te recordaría a ti y que tú serías el futuro porque sabíamos que nos tendríamos al final. Y al final yo estaba solo, aunque no lo quisiera.
Estábamos escuchando música y de repente yo dije que lo escribiría como te lo mandé, y le agregaría la parte final para que te dieras cuenta que era un mensaje para ti, para que supieras que todo era sobre ti, y eso es lo que más me daba miedo, y a veces pensaba y sentía que me quería morir.
Escuchamos Ecos de amor y yo sentía que sí y que no, que qué ridículo que mejor no, pero uno siempre piensa y se hace el tonto, y al final escuché Robyn y me dio pena y me puse a llorar pensando en que la verdad era que no te volvería a tener y que yo estaría solo y me quedaría con el corazón vacío, y que te extrañaba y te extrañaría, y que nunca entendería qué pasó.
lunes, 18 de enero de 2016
14 de enero
Te vas igual, y lo haces de a poco, para que no duela, para que no me dé cuenta. Primero te llevas todas tus cosas, tu ropa. Después esa bicicleta que jamás en tu vida ocupaste. Te vas a llevar todo y te vas a ir, yo lo sé.
domingo, 10 de enero de 2016
Todos deberíamos tener alguien que muriera por nosotros, que se pusiera triste cuando nos vamos, que se alegrara cuando nos viera, que nos buscara y se diera cuenta que necesitamos de ellos. Todos deberíamos tener alguien que nos hiciera sentir que su cariño por nosotros no está en duda, que no cambiará. Todos deberíamos tener a una Dominguita.
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