jueves, 27 de marzo de 2014

Rayuela, capítulo 7 (estracto)







"Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos, vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella."

miércoles, 26 de marzo de 2014

Mi cajita de tesoros

Una vez alguien me regaló una caja muy chica, y me dijo que ahí yo podía guardar cualquier cosa que quisiera: risas, cartas de amor, hojas secas que encontrara durante el camino a casa cuando saliera del colegio, dolores, secretos y muchas otras cosas. Yo al principio pensaba que nunca habría nada tan significante para mi como para guardarlo, y día tras día miraba esa caja y estaba vacía. Por un tiempo hasta se me olvidó que la tenía.
Luego de un tiempo comencé a querer guardar cosas, primero recuerdos que no quería recordar, luego dolores que no quería sentir, después alegrías que me entristecían y finalmente amores que no quería.
Cuando me di cuenta que en mi caja no caían más cosas, decidí que la escondería y nunca la abriría, así que saqué tierra con mis manos en el patio la casa de mis abuelos y enterré la caja. Luego la tapé y di diez vueltas alrededor mío para no recordar donde la había enterrado y así nunca poder sacarla.

martes, 25 de marzo de 2014

"Fumar un cigarrillo es como... olvidar. Cuando apuro la colilla es todo lo que tengo. Encender, fumar, acallar las cagadas. Ocultar la mierda... el humo oculta la mierda. Los hay de mentol y vainilla, hay a quien les gustan, tabaco mentolado, de vainilla. Cigarrillos de chocolate, cigarrillos cigarrillos. Los cigarrillos evitan que me vuelta loca, me mantienen viva. Me mantienen viva hasta que muera."

domingo, 23 de marzo de 2014

El poder de la Mami

Yo no sé si las supersticiones y creencias mueven cosas y pueden lograr aparecer objetos perdidos o la cuestión de fondo es pura correlación temporal. A mi hermana se le perdieron diez mil pesos hoy y no los encontraba por ninguna parte, así que mi mamá llamó a la Mami y le dijo que hiciera "esa cosa con los palitos de fósforos". Con mi hermana le preguntamos qué cresta era eso, y mi mamá dijo que cuando a alguien de la familia se le perdía algo, le decían a la Mami que hiciera eso de los fósforos, que consistía en juntar dos palos de fósforos de forma cruzada, y los dejaba así hasta que el objeto perdido apareciera. Hoy en la noche mi hermana encontró la plata, así que llamaron a la Mami y le dijeron que separara los fósforos.
Por eso yo no sé si si las energías y creencias mueven cosas y se materializan concretamente, o la cuestión es pura coincidencia, pero lo que sí sé es que mi hermana encontró lo que buscaba.

martes, 18 de marzo de 2014

Así es la cosa

En un día normal me levanto temprano para ir a la u, la alarma suena a las 6:50, pero siempre me levanto cuando suena por segunda vez, en diez minutos más. Me visto entero, primero los calcetines, luego los pantalones, después las zapatillas y finalmente una camisa o polera. Voy al baño, me lavo los dientes, me mojo la cara, me miro el pelo para ver si tengo la almohada marcada y después tomo dos vasos de agua. De ahí voy a mi pieza a buscar mi mochila y mis cosas, la billetera en el bolsillo derecho de atrás y mi celular en el de adelante. Me echo perfume. Bajo las escaleras y tomo las llaves, abro la puerta, luego la reja y me voy.
Cuando voy en la calle me pongo los audífonos y busco alguna canción, si ando callado, apacible o angustiado pongo música tranquila, si quiero energía entonces pongo otras canciones más prendidas.
Llego caminando al metro, siempre miro las casas y el suelo, mi vista varía entre esas dos cosas. Nunca miro a las personas porque me pone nervioso y la mayoría de las veces me siento mal.
En el metro me pasa de todo. A veces me pongo a leer, otras veces miro por la ventana para ver cómo sale el sol y enciende todo. Para mi el sol entrega energía a todo, una energía irrenunciable e inevitable. Aunque la mayoría de las veces a mi no me afecta en nada el sol, incluso hay ocasiones en que lo detesto, me siento muy deprimido cuando sale, me siento menos que todo, me siento peor que todo, me siento sin energías ni ganas de nada. Me da risa que mi nombre signifique "el que resplandece" porque en realidad no resplandezco en nada. No muevo a la gente, no afecto a nadie, no me siento importante en las otras vidas. Tengo que excluir de lo anterior a mi familia, porque ellos son diferentes al resto. Siempre he sentido que soy desechable, que no doy con la talla o que no soy lo que esperan.
Me bajo del metro y tomo la micro para llegar a clases y ahí todo sigue como siempre, una rutina que no me hace sentir bien para nada, una rutina que no me gusta del todo. Hay otras cosas que me gustaría que se convirtiesen en rutina, pero no se puede. Igual hay veces en las que lo paso super bien en la u, me río harto y converso mucho, pero no sé. No sé.
Cuando salgo tarde me voy al tiro para mi casa, queriendo hacer cualquier otra cosa que llegar a mi casa. Me dan ganas de llamar a todos para hacer algo pero no lo hago, no quiero escuchar negativas como respuesta.
En mi casa lo único que hago es encerrarme en mi pieza, no hablar con nadie de mi familia, excepto para responder preguntas banales como "¿cómo te fue?" Siempre respondo lo mismo, si estuviera mal no lo diría, no a ellos, no a casi todos.
En mis días pasa casi siempre lo mismo, es decir, nada de lo que quiero que pase; y me siento como nunca quiero sentirme. Pero así una y otra vez.

sábado, 15 de marzo de 2014

Relatos de una noche apagada

Acompañé a la Marce porque se quería ir, había visto algo que nunca debió ver. Le dije lo que pude porque en realidad no sabía bien que decirle, yo creo que cuando uno está triste no hay nada que puedan decirte para que se pase la pena, así que la abracé. Después la convencí para que no se fuera, así que nos devolvimos y me encontré con la Isi, me dijo que la esperara. Estaba super agitada porque estaba hablando con su ex, entonces yo la esperé. Al rato me agarró del brazo y me dijo "amigo, vamos". Estaba llorando. Llegamos donde la Cata y ahí nos empezó a contar todo. De ese momento yo recuerdo cosas super difusas, nada muy claro. Yo estaba en cuclillas escuchando lo que la Isi estaba hablando. Me dolieron las rodillas así que me paré, y me puse a mirar alrededor: ya estaba oscuro y había mucha gente, demasiada. Seguía mirando alrededor y me desorienté, no reconocí a nadie, se distorsionó un poco la escena y me comencé a angustiar. Sentía que todo estaba tan tóxico, tan contaminado con tanta mala energía, todos queríamos escapar de algo, todos queríamos olvidar cosas, cambiar cosas o nunca haber visto nada. Me arrodille para seguir hablando con las niñas y la Cata me mira y me dice: ¿y tú? Y no pude más, me puse a llorar, sin control; me sentí tan contenido todo el día, pero en ese momento vi que todos estaban mal y que yo estaba peor así que no aguanté y solté todo. Las chiquillas me abrazaron y me hicieron cariño, no necesitaba más, me dijeron que llorara, que no me aguantara nada porque se daban cuenta que estaba muy contenido con todo. No podía dejar de llorar. En un momento sentí que un compañero me dio un beso en la cabeza, y cuando me paré me dijo que él no sabía qué me estaba pasando pero que estuviera tranquilo, y yo seguía angustiado y desorientado, no sabía porqué estaba ahí. Ahora que recuerdo todo, y entre espacios blancos y negros en mi memoria, me acuerdo que me sentía tan raro, fuera de lugar, escapando de algo, queriendo apagarme por un rato, y me sentía rodeado de tanta gente y todos tan como yo, con tanta angustia y tantas ganas de escapar. Quizás es pura imaginación y yo creo que están todos igual o peor que yo, pero anoche lo sentí, miraba a mis compañeros y a mis amigas y todos tenían algo, y yo también y no pude aguantar.
Después de eso me fui a bailar con alguna de las niñas y ya todo se pasó.

jueves, 13 de marzo de 2014

Los barcos


Es como morirse de miedo por algo
poner el brazo al frente y el otro al lado.
No me hablas, no te hablo. Bien sencillo.
Es como morirse de pena, por algo también
comer la sal y el azúcar al mismo tiempo.
Si me habla, yo le hablo porque me muero, me muero de entusiasmo.
de entusiasmo.

Los barcos se van y vienen acá

disfrutan la orilla y luego se van.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Es lamentable

¿Cómo se explica el cambio de humor de un día a otro? A veces no lo entiendo. El día no es igual porque el martes no es igual al jueves, los lugares que frecuentamos tampoco, el viento no corre de la misma manera, las nubes no hacen las mismas formas en el cielo, la temperatura del aire cambia, ya no te detienes en la misma estación del Metro, y la gente de ayer no está, y tampoco están sus abrazos, sus miradas y sus palabras. Así que no, nunca nada es igual. 

sábado, 8 de marzo de 2014

Esta cosa de sentir y sentir

Ni siquiera lo pude mirar, todo parece tan extraño que me cuesta un poco mirar alrededor ahora. Cuando ya se había ido, comencé a caminar delante de las otras personas porque mi expresión se desfiguró; mis ojos y mi boca, el ceño y hasta la nariz. Desde hace más de dos meses yo sabía que un día pasaría pero nunca le tomé el peso al hecho de que realmente llegaría el día en que se iría y ya no estaría aquí, conmigo.
En mi interior tengo un mar que no está tranquilo, y que a ratos parece alcanzar con sus olas mis ojos y mi garganta, me ahogo y me quedo un rato ahí. En realidad ahora ese mar no me carga tanto como cuando era chico, porque en ese tiempo el mar no me gustaba, lo encontraba muy grande y me abrumaba saber que con un sólo movimiento de las tierras podía arrasar con todo. Hoy pasa eso, pasa que me arrasa y me derrumba, me destruye y me bota al suelo. Pero este mar no me carga tanto, porque sé que todo fue y es real, tan real como la pena que siento, tan real como las fotos que nos sacamos, tan real como que lo echo de menos, tan real como que lo quiero.
Estaba en el auto y por mi cabeza no pasaban muchas ideas, todas acompañadas del querer y la tristeza. Nunca había pensado que esas dos emociones podían estar juntas en un corazón. En algunos ratos sólo sonaban cinco letras en mis oídos, acompañadas de muchas muchas imágenes con sensaciones que recordaba.
La noche anterior me dijo que me hablaría, que conversaría conmigo y me diría algunas cosas, me dijo que necesitaba pensar y yo sé que lo hizo, yo sé que pensó en lo que me diría. Al final no me dijo nada, pero yo sé que pensó y algún día me dirá todo lo que no me ha dicho, yo sé. También sé que uno no sólo dice con las palabras que salen de la boca, uno también puede decir cuando mira y cuando no mira, con las expresiones y con las manos, con los besos y también con esos que no se dieron, uno dice con todo lo que hace y también con lo que no hace. Así que yo sé, yo sé que no sé lo que me iba a decir pero sé que de alguna manera me lo dijo, quizás no con palabras pero sí de otra forma, con su mirada a través de esa ventana.
Hoy estoy aquí, y la verdad es que no sé mucho de nada, no sé realmente cómo lo voy a hacer todo este tiempo, pero bueno, no hay mucho que hacer más que recomponerse y armarse de a poco, y luego acostumbrarse a desacostumbrarse del hecho de tenerlo a seis estaciones y una micro de mi casa.
Ni siquiera mil ochocientos tres kilómetros hacen que mi corazón deje de sentir lo que siente cuando lo pienso y lo recuerdo, así que no hay tranquilidad, porque el querer no es tranquilo, el querer es inquieto y rimbombante, es así, como te quiero yo a ti.

lunes, 3 de marzo de 2014

Cuarto

Que la vida tuya no gira en torno de ti, que el sonido no lo escuches tú, que lo que quieres no lo quieras y lo que deseas no te de placer. Que te calles lo que quieres decir y que tengas miedo de ser quien eres, que te de pena vivir y que tengas miedo de morir, que no entiendas nada y que no aprendas nada, que existas y no marques a nadie, que te vayas y que no te extrañen y que ni siquiera te olviden porque nunca estuviste presente. Que escribas y borres todo y empieces de nuevo, que te censures, que busques siempre lo que sabes que no encontraras, que busques lo que no quieres encontrar, que tu amor no alcance para quererte a ti, que tengas ganas de llorar todo el día, que el nudo en la garganta de ahogue la vida y te quite el pulso y el compás.