viernes, 31 de octubre de 2014

1 de noviembre

Cuando uno va caminando por la calle, en general, no tiene conciencia de que va caminando por la calle, como si uno olvidara (o no tuviera conciencia) de que fuera uno mismo, pero uno mismo en serio, en sí mismo, uno. Pero la sensación cambia cuando uno pasa por al lado de una ventana o espejo y mira su reflejo y ve a alguien. Uno se ve a uno mismo, uno se ve a sí mismo; entonces, uno deja de caminar así como así y comienza a caminar como caminaría uno mismo. Porque cuando uno se mira al espejo no se mira así como así, se mira como piensa que es uno mismo. Es rara la cuestión, pero en serio uno cambia. Lo homologo a cuando uno adopta cierta actitud -distinta de la normal- cuando sabe que alguien lo está mirando. Yo creo que hay una diferencia sustancial entre quien uno es y quien uno cree que es. Es bien penca en verdad, porque yo creo que ambas ideas son indisociables, entre ellas hay un límite más teórico que práctico/pragmático. Pero bueno, suponiendo que existe tal diferencia, igual es difícil reconocerla. Cuando uno se mira al espejo, ve algo en sí mismo de lo cual generalmente no es conciente, uno se ve a sí mismo.

domingo, 19 de octubre de 2014

jueves, 16 de octubre de 2014

Proyecciones a nivel de ideas

Si bien esta semana todavía no termina, ya hasta hoy han surgido diferentes ideas sobre un mismo punto. Cronológicamente, la primera que habló fue la psicóloga, cuando me dijo que mis miedos los tenía que trabajar a nivel de ideas, lo que quería decir que tenía buscar, más que en el origen de las ideas, en si éstas se sostienen o no. Podría especular sobre la procedencia de las ideas, pero nunca llegaría a saber realmente qué es lo que las provocó. Sin embargo, si comienzo a pensar en diferentes hechos y ver si éstos sostienen o refutan a las ideas, entonces sí estaré trabajando con una base empírica más sólida. El problema es que nunca he sido de la corriente empirista, así que me cuesta trabajo adoptar tal estrategia. Luego vino el profesor de pruebas proyectivas, cuando dijo que "todo es proyección". Yo al principio no entendí la idea y luego de varias explicaciones, logré entenderlo. Quizás es verdad, quiero convencerme de que él está equivocado pero ¿cómo va a estar tan mal? Ayer el Gabriel me dijo que la confianza para él tenía que ver con ser capaz de no saber y a la vez tener la certeza de que lo que no sé no conlleva nada malo o negativo. Eso se podría entender como que alguien no está haciendo nada que tú no quieras porque, a pesar de no saber, confías en ese desconocimiento. Por el contrario, cuando uno sabe todo, entonces no está confiando nada, porque tiene los datos a su disposición, es cosa de ser básicamente lógico y mirar objetivamente para decir sí o no. En el fondo confiar es cerrar mis ojos y no mirar pero no porque no quiera, sino porque no lo necesito.  
Nunca he podido responderme si prefiero saber o no saber. A veces me gustaría saber todo para poder tener control de las cosas, pero luego pienso que no es muy realista pretender dominar todo, y que la certeza te obliga a ciertas cosas, como a la determinación. En cambio el desconocimiento permite ciertos grados de libertad para diferentes cosas, como actuar o pensar. El problema es que esa libertad de pensar a veces genera ideas espontáneas que, si bien sustraen elementos de la realidad, operan con cierta abstracción interior. Además, no saber me genera muchas dudas sobre muchas cosas, y la imaginación (un poco distorsionada y desintegrada) no me beneficia en nada. ¿Qué pasa si, por mis ganas de saber, sé algo que no hubiese querido saber? Me gustaría poder hacer lo que dijo el profe y disociar conexiones erradas y establecer unas nuevas, no sé como se hace eso sí, pero lo voy a intentar.

domingo, 12 de octubre de 2014

Supongamos que sí

Si tuviera que decir algo sobre mí, diría que tengo una memoria extraña y selectiva: recuerdo las cosas que no debería recordar y, en cambio, nunca retengo las cosas que debería. Digo lo que digo porque -aunque crea y quiera que no- las estadísticas dicen que va a llegar el día en el que recuerde todas esas cosas que no debería recordar, las diré y será una bomba de cosas reprimidas en la memoria (aunque ni tanto). Entre las chispas de la incontinencia verbal propia del estado crepuscular del momento diré que me mentiste, con -según tú- buenas intenciones, a pesar de saber lo que yo pensaba al respecto. Aludiré a las tantas cosas de las que me acuerde para reafirmar y sostener lo que diga, dando lujo de detalles para que no haya espacio para la duda, y suprimiré toda mi expresividad emocional (aunque esto todavía no lo tengo decidido). Recordaré que sí te gustaba y que ese no era mi nombre, recordaré que no sabían de mi existencia y algunas cosas más.
Pero las estadísticas todavía no recaen sobre mí en tanto caso, así que para qué voy a ponerme en suposiciones que, en realidad, prefiero que nunca pasen. 

viernes, 10 de octubre de 2014

Cuándo va a ser el día en que las cosas sean diferentes?

Cuando me pongo a ver y a pensar cosas que no quiero, me pongo así, me enojo, me taimo, me da pena, me da rabia, me dan ganas de que esto se acabe y de que nunca hubiese pasado, me dan ganas de mandar todo a la cresta, de decir unas cuantas cosas al aire y de que no me importe nada. Pero como sí me importa todo, me quedo callado.
PD: esto es sólo un momento de recaída, luego vuelve la remisión y todo a la normalidad.
“La creación parece salir de la imperfección, parece salir de un esfuerzo y frustración, y de aquí es de donde creo que salió el lenguaje. Es decir, salió de nuestro deseo de superar el aislamiento y para tener algún tipo de conexión entre nosotros. Tenía que ser sencillo cuando sólo era sobrevivencia, como “agua”, encontramos un sonido para ello, “tigre feroz detrás de ti”, encontramos un sonido para eso. Pero, cuando realmente se vuelve interesante, pienso yo, es cuando usamos el mismo sistema de símbolos para comunicar las cosas abstractas e intangibles que estamos experimentando. ¿Qué hay con la frustración? ¿qué es? ¿Coraje o amor? Cuando digo “amor”, entonces el sonido sale de mi boca y llega al oído de un tercero y viaja por este conducto bizantino en el cerebro, a través de sus recuerdos de amor o falta de amor, registran lo que digo y dicen que sí entendieron pero ¿cómo sé que entendieron? porque las palabras son inertes, sólo son símbolos que están muertos, y ¿sabes? estoy segura que mucha de nuestra experiencia es intangible, mucho de lo que percibimos no puede expresarse, es indecible, y sin embargo, cuando nos comunicamos entre nosotros y cuando sentimos haber conectado, pensamos que nos entendieron, yo creo que sentimos una comunión casi espiritual, y ese sentimiento puede ser transitorio pero creo que vivimos para ello.”