lunes, 4 de septiembre de 2023

No puedo no pensar en cómo sería esta época contigo más cerca. Y que salgamos a bailar, nos devolvamos a mi casa caminando y que te quedes a dormir conmigo. O que al otro día me propongas algo, como salir a dar una vuelta, ver una peli o estar echados, y que lo hagas porque quieres, porque te gusta estar conmigo como yo pienso que a ti y a mi nos gusta estar juntos. 


Durante este tiempo he pensado en ese deseo que yo creo que existe entre dos personas que persisten en encontrarse, y en realidad no tengo claro mucho de lo que pasa entre tú y yo. Me he acostumbrado a moverme con dudas que no resuelvo porque me da miedo perder esa posibilidad que garantizo en mis fantasías. Por eso me angustia la idea de hablarte de todo esto, porque en ti no veo más que un enigma que me absorbe y al que no le opongo resistencia

martes, 27 de junio de 2023

Inspirado en eso que se me vino la mañana del lunes 26 de junio

Decidí levantarme porque una mañana más echado en mi cama hasta pasado el mediodía me haría sentir así: echado, botado, deprimido. Me abrigué como pude y salí a andar en bici, diciéndome desde el comienzo que no tengo porqué dar la misma vuelta que siempre, que puedo variar. Desde algunas semanas que estoy sin audífnos así que salí a escuchar los ruídos de la calle, y me propuse no poner música en mi parlante durante el mayor tiempo posible. La calle estaba tranquila, despejada, silenciosa. Y fría, muy fría.

Esa mañana desperté sintiéndome enfermo, resfriado. En cuanto lo noté me sentí culpable, "no dejas que tu cuerpo se recupere luquitas". Y entre mi resfrío incipiente y el frío de la calle me sentí triste, me dio pena y comencé a llorar. No sé si había llorado andando en bici antes. Bueno, la cosa es que esa mañana quise salir a andar en bici porque estando en mi casa no dejaba de pensar en ti, y en cómo me siento los días posteriores a que compartamos. En definitiva este escrito es el frustrante intento de poner en palabras (y registrar) esas ideas, imágenes, sensaciones corporales, pudores y angustias que sentí esa mañana. Y es frustrante porque siento que no me acerco nada, que no lo logro, así como tampoco logro conciliarme con la idea que el espacio entre tú y yo es una distancia a la vez que una cercanía, y que se siente fuerte experimentar un estado tan cerca del otro, así, como de un sábado por la noche contigo a un domingo por la mañana a solas.

martes, 28 de marzo de 2023

deltas de hoy

Maniaco. La única palabra que mi analista dijo en la sesión de hoy. En todo caso fue un recorte, así que esa palabra es mía.

Pasa que me siento agotado de esto, de mí; de mi y de mis maneras de ser, de pensar, de existir. Que mi forma sea hacer un nudo entre lo que reconozco de mi deseo, a través de las fantasías que produzco, y lo que finalmente hago. 

Sé que todo tiene que ver conmigo, y a la vez no todo se acaba en mi. Lo primero es una perspectiva, es una experiencia que me pertenece, y por otro lado no solo es eso, es además una experiencia compartida. Pero tampoco es que solo tenga que ver conmigo, ya que además pasa que la realidad tiene límites, que parte en lo real que me constituye: mi cuerpo. 

Me cuesta tener un cuerpo cuando estoy con otros. Me cuesta porque siento que mi cuerpo deja de ser mío y pasa a ser en parte, objeto del otro, y de su mirada por ejemplo. Me cuesta porque dejo de tener este cuerpo del que soy consciente, y paso en parte a sostenerme como imagen, y entonces me edito.

No solo es que frente a mi deseo no haga nada. No es que sufra por hacer o no hacer algo, sino por la distancia que hay entre lo que hago (y lo que saco de ello) y lo que previamente fantaseaba. Me pasa que la distancia es muy grande, y con eso yo me quedo corto.


martes, 21 de febrero de 2023

Entre las distancias

Estos días he tenido la idea de sentarme a escribir algunas de las cosas que he sentido y pensado durante el último tiempo. Por algún motivo pospongo todo lo que tiene que ver con darle lugar a las palabras y la cobertura que producen sobre mis vivencias, así que ahora, en el trabajo, después de descargar mis inquietudes a través de gestiones varias, me siento a escribir. 

Cuando tenía recién veinte años solía sentarme a escribir con bastante frecuencia; hacerlo me parecía un acto solemne ya que me disponía a traducir lo que experimentaba casi inmediatamente. Escribir siempre fue un segundo momento de un momento otro, un momento primero que se trataba de algo que no tenía que ver con las palabras sino con otras cosas (esas cosas que las palabras intentan nombrar pero que nunca logran hacerlo). Ahora en cambio me cuesta mucho, y no es que tenga nada que decir, sino más bien la experiencia comenzó a distanciarse de las palabras, y entonces se me ha vuelto muy común esta sensación de que nada de lo que digo es preciso, o siquiera franco.

Hoy pienso que la inhibición opera en diferentes dimensiones: por una parte está la inhibición a cualquier acto, que yo considero timidez pero que también es estancamiento; y por otra parte está la inhibición específica del acto de decir, que resulta una pérdida porque desestabiliza el orden neurótico y fantaseoso de mis pensamientos. Bueno, en este vaivén entre silencios y decires, me siento un poco más atrevido y he decidido hacer cosas que hace algunos años no hubiese hecho.

Me he percatado de movimientos tendientes a producir distancia ahí donde lo que sentía era roce, fusión, difusión. También he notado que no quedo desafectado cuando los movimientos producen distancias; muy por el contrario, resiento cuando la distancia se nombra como lejanía, ya que el recorrido se hace más largo, y el extrañamiento se vuelve insostenible. 

Preguntas difíciles, respuestas incómodas, frustrantes. Primeros besos, últimos encuentros. Reencuentros. 

Y poder pensar, y reconocer