martes, 16 de febrero de 2016

¿Pero si te digo ven?

Fuimos a ver a Marineros. Había comprado las entradas hace varios días, semanas creo, porque eran su regalo de navidad, no se me ocurrió nada más que regalarle, y ese sería un regalo para ambos. Cuando volvió, estaba en duda de qué pasaría; no sabía si iba a ir solo, si se las pasaría a él para que hiciera lo que quisiera con su regalo de navidad, o si yo invitaría a otra persona. Al final fuimos juntos, porque así iba a ser antes de todo.
Se me apretó la garganta justo cuando las niñas se pusieron a cantar la primera canción. Me dio lata, porque a mí me encanta cantar las canciones, aunque cante mal, y porque antes yo escuchaba las letras de las canciones y sentía que sacaban las letras de mi cabeza, traducidas obviamente, porque esas letras son bonitas y mis pensamientos un poco enredados.
Eso es lo que más me da pena, que me haya obligado a cambiar todo lo que pensaba, que alterara el significado que le daba a mis recuerdos, a las cosas que hacíamos juntos, a los meses previos, a todo, que me haya obligado a odiarlo con todo lo que me dijo, con todo lo que hizo, porque yo lo quería mucho, todavía lo quiero. Me da rabia que me haya obligado a dejar de quererlo, porque cuando te dicen que ya no quieren estar contigo, te están obligando a dejar de querer, y yo no quería hacerlo, todavía no sé si quiero. Así que me da pena, me da pena que haya decidido unilateralmente que ya no podíamos estar juntos, porque así no es el amor, o así no debe ser, porque con esa decisión no estaba pensando en mí, sino en él, y yo siempre pensé en él, incluso ahora, cuando se supone que no debo hacerlo. Me da pena que me haya obligado a botar mis ganas para estos días con él y yo acá, juntos, como debía ser, como los dos queríamos que fuera. Me da pena que le haya pasado esto, y me da rabia que yo no tenga control, que no pueda hacer nada, porque siento que he hecho todo, y me quedo con nada. Me da pena sentir que no siente nada, que no le importa, que está pensando en otras cosas, y que yo estoy acá, así, gastándome y perdiéndome y sofocándome y desesperándome y angustiándome. Me da pena que me haya obligado a hacerme el tonto con esas letras de canciones que me gustabas, sobretodo esa que me regaló y que dice "puede ser que ya nunca más vuelva a aparecer, pero si me dices ven", porque ahora no sé si es verdad. 

martes, 9 de febrero de 2016

Tres días así

Jorge, salimos a dar una vuelta y estábamos mal, hablando como españoles en película de terror (me acordé de REC), caminamos al rededor de la casa, miramos el cielo y era diferente, y luego de un rato la Vale estaba asustada y se quería entrar. Entramos y nos pusimos a hablar de la Teletón y los bailes tipo Rodrigo Díaz con niños en silla de ruedas, y llegamos a eso porque el Fernando puso a Ana Tijoux y las chiquillas se pusieron a moverse muy raperamente, y yo me puse a mover las manos como si fuera un adagio, con movimientos de jazz soul y nos matamos de la risa, y eso fue porque dijimos María Isabel Sobarzo, y eso porque el Fernando se había ido en la media volá.
Y estábamos haciendo caras, y yo hice una a la Vale y la Michelle después hizo otra cosa, y nos miramos y nos conectamos como para el cumpleaños de la Michelle, cuando la Vale dijo "cacharon que nos conectamos heavy?", y yo hice una cara muy de tristeza y la Miche se muere de la risa y la Vale también y me mira y dice "oh, no sé dónde estoy", y todo porque nos devolvimos a pensar en que antes la Vale se mataba de la risa y de tanto moverse se pegó un cabezaso en la mesa, se quería matar.
Y ahora pensamos en lo mismo de los bailes de los niños de la Teletón que no podíamos aceptarlo porque era demasiado.
Y porque en la casa de la Michelle tú estabas volado como yo y nos mirábamos y estábamos juntos, yo te tenía para siempre aunque eso fuera mañana, pero porqué me haces esto si puedes hacerme bien, y yo sé que pensarás y te arrepentirás, pero dime que no quiero preguntarte porque me muero me muero.
Y en un momento me sentí desfasado, porque pensaba que nosotros nos miraríamos y sabríamos lo que estábamos pensando sobre toda la situación.
Yo te decía que no me sentía mal, que estaba bien y entendía todo y te entendía perfecto, pero yo sabía que me sentía asqueroso y sentía rabia y pena y no entendía nada de nada y te odiaba.
Y estábamos riéndonos y sintiendo que estos momento eran los que recordaríamos por siempre, y yo estaba tan de acuerdo que me imaginaba una película, y yo también estaba en otra y pensaba que yo te recordaría a ti y que tú serías el futuro porque sabíamos que nos tendríamos al final. Y al final yo estaba solo, aunque no lo quisiera.
Estábamos escuchando música y de repente yo dije que lo escribiría como te lo mandé, y le agregaría la parte final para que te dieras cuenta que era un mensaje para ti, para que supieras que todo era sobre ti, y eso es lo que más me daba miedo, y a veces pensaba y sentía que me quería morir.
Escuchamos Ecos de amor y yo sentía que sí y que no, que qué ridículo que mejor no, pero uno siempre piensa y se hace el tonto, y al final escuché Robyn y me dio pena y me puse a llorar pensando en que la verdad era que no te volvería a tener y que yo estaría solo y me quedaría con el corazón vacío, y que te extrañaba y te extrañaría, y que nunca entendería qué pasó.