Fuimos a ver a Marineros. Había comprado las entradas hace varios días, semanas creo, porque eran su regalo de navidad, no se me ocurrió nada más que regalarle, y ese sería un regalo para ambos. Cuando volvió, estaba en duda de qué pasaría; no sabía si iba a ir solo, si se las pasaría a él para que hiciera lo que quisiera con su regalo de navidad, o si yo invitaría a otra persona. Al final fuimos juntos, porque así iba a ser antes de todo.
Se me apretó la garganta justo cuando las niñas se pusieron a cantar la primera canción. Me dio lata, porque a mí me encanta cantar las canciones, aunque cante mal, y porque antes yo escuchaba las letras de las canciones y sentía que sacaban las letras de mi cabeza, traducidas obviamente, porque esas letras son bonitas y mis pensamientos un poco enredados.
Eso es lo que más me da pena, que me haya obligado a cambiar todo lo que pensaba, que alterara el significado que le daba a mis recuerdos, a las cosas que hacíamos juntos, a los meses previos, a todo, que me haya obligado a odiarlo con todo lo que me dijo, con todo lo que hizo, porque yo lo quería mucho, todavía lo quiero. Me da rabia que me haya obligado a dejar de quererlo, porque cuando te dicen que ya no quieren estar contigo, te están obligando a dejar de querer, y yo no quería hacerlo, todavía no sé si quiero. Así que me da pena, me da pena que haya decidido unilateralmente que ya no podíamos estar juntos, porque así no es el amor, o así no debe ser, porque con esa decisión no estaba pensando en mí, sino en él, y yo siempre pensé en él, incluso ahora, cuando se supone que no debo hacerlo. Me da pena que me haya obligado a botar mis ganas para estos días con él y yo acá, juntos, como debía ser, como los dos queríamos que fuera. Me da pena que le haya pasado esto, y me da rabia que yo no tenga control, que no pueda hacer nada, porque siento que he hecho todo, y me quedo con nada. Me da pena sentir que no siente nada, que no le importa, que está pensando en otras cosas, y que yo estoy acá, así, gastándome y perdiéndome y sofocándome y desesperándome y angustiándome. Me da pena que me haya obligado a hacerme el tonto con esas letras de canciones que me gustabas, sobretodo esa que me regaló y que dice "puede ser que ya nunca más vuelva a aparecer, pero si me dices ven", porque ahora no sé si es verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario