sábado, 31 de octubre de 2020

Nos dará alas

Estábamos en una especie de biblioteca, nos habíamos juntado hace muy poco rato. Conversábamos sobre lo que sabíamos nos ponía en relación. Estaba nervioso, pensé que tal vez alguien me podía ver. Me puse más nervioso cuando me tocaste la guata por encima de la polera; no sabía por qué lo hacías. Pensé que quizás lo hiciste sin querer. Después apoyaste tu cabeza sobre mí: tu mentón en la hamaca que se forma entre mi hombre y mi cuello, y me hablabas desde ahí. Estabas un poco más atrás que yo. Te mostraba algunas cosas de internet, la página estaba en chino. Veíamos cómo aumentaban de precio las cosas al ver que se agregaban impuestos al final. Para mí eso habla del plus de gozar (o del valor de las cosas).

En otro momento, también en esa situación, tenía mi cabeza apoyada a la mesa. Te acercas y me rozas con tu mejilla. Se me eriza la piel y no lo puedo creer. Te recuerdo unos largos segundos cerca mío. Muy cerca mío.

El silencio me queda cómodo y es por eso que hay cosas que tal vez no digo. También creo que es un espacio en donde ocurre lo que deseamos, sin darle forma ni sonido. Así que disfruté sentirte cerca, estar ahí contigo.

Después me decías que a las 17:30 te irías. Tenías tu celular en la mano, eran las 17:35 y seguías ahí. No te querías ir y yo tampoco quería que lo hicieras. Aprovecho de mirarte, y de escuchar tus últimas frases.

¿Cuál es el sonido de tu voz?

Me sigues hablando sobre lo que haces y lo que piensas. Yo te escucho porque me parece interesante, tú me pareces interesante. Al final te pregunté qué te gustaba de mi, y justo antes de responderme, desperté.

Me quedé un rato echado en la cama, intentando retener la sensación de estar contigo, de sentir tu piel y de escuchar tu voz. Siento que de este lado no parecía sueño, pero sí que es un deseo lo que pude ver. Claro que es un deseo mío, siempre el deseo es mío.

En la micro pirata también hablamos sobre eso, y me dijiste con mucha soltura algunas cosas que ahora no recuerdo. Me dijiste que conmigo te pasaba algo parecido a lo que te pasaba con tu mejor amiga. También me dijiste que eras virgo y comencé a hablarte de la Cota, sin darme cuenta que ella es libra.