viernes, 10 de octubre de 2014

“La creación parece salir de la imperfección, parece salir de un esfuerzo y frustración, y de aquí es de donde creo que salió el lenguaje. Es decir, salió de nuestro deseo de superar el aislamiento y para tener algún tipo de conexión entre nosotros. Tenía que ser sencillo cuando sólo era sobrevivencia, como “agua”, encontramos un sonido para ello, “tigre feroz detrás de ti”, encontramos un sonido para eso. Pero, cuando realmente se vuelve interesante, pienso yo, es cuando usamos el mismo sistema de símbolos para comunicar las cosas abstractas e intangibles que estamos experimentando. ¿Qué hay con la frustración? ¿qué es? ¿Coraje o amor? Cuando digo “amor”, entonces el sonido sale de mi boca y llega al oído de un tercero y viaja por este conducto bizantino en el cerebro, a través de sus recuerdos de amor o falta de amor, registran lo que digo y dicen que sí entendieron pero ¿cómo sé que entendieron? porque las palabras son inertes, sólo son símbolos que están muertos, y ¿sabes? estoy segura que mucha de nuestra experiencia es intangible, mucho de lo que percibimos no puede expresarse, es indecible, y sin embargo, cuando nos comunicamos entre nosotros y cuando sentimos haber conectado, pensamos que nos entendieron, yo creo que sentimos una comunión casi espiritual, y ese sentimiento puede ser transitorio pero creo que vivimos para ello.”

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