En un día normal me levanto temprano para ir a la u, la alarma suena a las 6:50, pero siempre me levanto cuando suena por segunda vez, en diez minutos más. Me visto entero, primero los calcetines, luego los pantalones, después las zapatillas y finalmente una camisa o polera. Voy al baño, me lavo los dientes, me mojo la cara, me miro el pelo para ver si tengo la almohada marcada y después tomo dos vasos de agua. De ahí voy a mi pieza a buscar mi mochila y mis cosas, la billetera en el bolsillo derecho de atrás y mi celular en el de adelante. Me echo perfume. Bajo las escaleras y tomo las llaves, abro la puerta, luego la reja y me voy.
Cuando voy en la calle me pongo los audífonos y busco alguna canción, si ando callado, apacible o angustiado pongo música tranquila, si quiero energía entonces pongo otras canciones más prendidas.
Llego caminando al metro, siempre miro las casas y el suelo, mi vista varía entre esas dos cosas. Nunca miro a las personas porque me pone nervioso y la mayoría de las veces me siento mal.
En el metro me pasa de todo. A veces me pongo a leer, otras veces miro por la ventana para ver cómo sale el sol y enciende todo. Para mi el sol entrega energía a todo, una energía irrenunciable e inevitable. Aunque la mayoría de las veces a mi no me afecta en nada el sol, incluso hay ocasiones en que lo detesto, me siento muy deprimido cuando sale, me siento menos que todo, me siento peor que todo, me siento sin energías ni ganas de nada. Me da risa que mi nombre signifique "el que resplandece" porque en realidad no resplandezco en nada. No muevo a la gente, no afecto a nadie, no me siento importante en las otras vidas. Tengo que excluir de lo anterior a mi familia, porque ellos son diferentes al resto. Siempre he sentido que soy desechable, que no doy con la talla o que no soy lo que esperan.
Me bajo del metro y tomo la micro para llegar a clases y ahí todo sigue como siempre, una rutina que no me hace sentir bien para nada, una rutina que no me gusta del todo. Hay otras cosas que me gustaría que se convirtiesen en rutina, pero no se puede. Igual hay veces en las que lo paso super bien en la u, me río harto y converso mucho, pero no sé. No sé.
Cuando salgo tarde me voy al tiro para mi casa, queriendo hacer cualquier otra cosa que llegar a mi casa. Me dan ganas de llamar a todos para hacer algo pero no lo hago, no quiero escuchar negativas como respuesta.
En mi casa lo único que hago es encerrarme en mi pieza, no hablar con nadie de mi familia, excepto para responder preguntas banales como "¿cómo te fue?" Siempre respondo lo mismo, si estuviera mal no lo diría, no a ellos, no a casi todos.
En mis días pasa casi siempre lo mismo, es decir, nada de lo que quiero que pase; y me siento como nunca quiero sentirme. Pero así una y otra vez.
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