domingo, 27 de marzo de 2016

Viernes santo, 2016

Eran doctrinarios, creían en la familia más que en cualquier otra cosa. La familia y los vínculos eran algo de lo que se aferraban firmemente.
Esa noche fueron todos a la casa de uno de los primos mayores, una junta como en los viejos tiempos, pero en los nuevos tiempos. Una vez él estuvo volado, y fue una de sus mejores anécdotas. Esa vez yo no existía. Yo estuve sentado toda la noche, escuchando algunas historias de antes.
Siempre pensé que eran mejores que nosotros, y estando con ellos me ponía a repasar mis debilidades y faltas, a la vez que yo le hacía notar sus victorias. Cada una de sus hermanas eran especial para él en diferentes aspectos y formas.
Estuvimos todos un poco volados por la marihuana que fumamos, su primo dijo que era una raza especial, muy buena, y era verdad. Estuve toda la noche callado, sin hablar mucho. De hecho, una de sus primas me preguntó si me pasaba algo, porque yo era tan bueno para hablar, y estaba tan tranquilo. Esa misma prima después se acercó a su esposo y le dijo "A ver qué sentís, cuéntame", y todos la escuchamos, y nos pusimos a reír, y seguimos riendo toda la noche.
En un momento me di cuenta que me gustaría vivir en Valparaíso por un tiempo, quizás un año. Me imagino ese lugar como nuestro centro cultural y popular, está cargado de tantas historias, tantos amores, tantos dolores. Bueno, la verdad es que estoy casi seguro que esta es una de esas cosas que nunca haré.

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