Así se resume lo que llevo de vida, nada completo, nada hasta el final.
Me costaría decir si estoy en el holocausto de algo o si estoy comenzando otra cosa. La verdad es que cada final trae consigo inherentemente el inicio de otra cosa, pero no se percibe muy bien, porque los finales son más intensos que los inicios, y son muy claros además. Uno se da cuenta que algo está terminando porque todo te recuerda a lo que se fue, te lo indica el ambiente, tu corazón, tus pensamientos y tu respiración. En cambio el inicio de las cosas es muy difuso, nunca recordamos realmente cuándo comenzó todo.
Pero bueno, no creo que existan vidas completas, si lo existieran no habría búsqueda ni inquietud, no habrían inicios ni términos. Esa es mi esperanza, porque sé que con el aliento de lo nuevo probablemente pueda disipar el humo del fuego viejo que se apagó, aunque el olor quede ahí, en el aire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario