Hoy te recordé, y junto con tu imagen evoqué todo lo que te acompañaba. Tu cara y tu cuerpo entero, tu voz y tu mirada.
Hoy te recordé, y junto con tu recuerdo vino una pregunta a mi mente: ¿Cómo me lo creí?¿en qué minuto me sentí tan capaz de tenerte y retenerte?
Hoy te recordé, y ya no entiendo en qué momento pensé que podía ser posible, en qué momento me abrí tanto a la posibilidad de que algo así fuese real.
La verdad es que fui honesto, y no sólo contigo, sino que también conmigo. En ningún momento dude en dar un paso, con toda mi inseguridad y nerviosismo, con todos mis errores y defectos. Por única vez dejé que mi interior rompiera la imagen fuerte que proyectaba, sintiéndome verdadero y vulnerable, pero no funcionó. El mundo requiere armaduras, los hombres necesitamos escudos para vivir, y por más que me rehúse a estar de acuerdo con eso, la experiencia me dice que así es.
Hoy te recordé, y junto con tu mirada, sentí la mentira, la decepción y la desolación. Ya no queda nada, ni siquiera la enseñanza, porque hoy vuelvo a caer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario