jueves, 6 de febrero de 2014

Una sola palabra

Hoy en la mañana te fuiste y no hemos hablado más que una llamada y un par de mensajes míos. Ahora es de noche, y estoy solo en mi pieza, como todas las noches, y como no estoy conversando contigo, me puse a leer cosas. ¿Por qué te gusto? Pucha, yo sé que hay preguntas que uno no debería hacer, pero mi inseguridad siempre me conduce a preguntarme todo, necesito saber todo. También me di cuenta de otras cosas que me dan un poco de pena, o harta pena, pero no creo que tenga el valor de escribirlo, además me da vergüenza.
Nunca había pensado tanto en alguien, nunca había escrito cosas con tanto sentido para mi, nunca nadie le había dado tanto sentido a mis días y a los momentos.
Ahora estoy con un nudo en la garganta, hace media hora me puse a llorar pero por otra cosa, pero el nudo en la garganta no se me ha ido y mis ojos siguen húmedos. También estoy ansioso, quiero que llegue el sábado, tengo ganas de verte, tengo ganas de tocarte. Quiero hacer tantas cosas contigo, y tengo tantas preguntas que quizás nunca te haré. La única palabra que pasa por mi mente es tu nombre, y no creo que desaparezca, por lo menos hasta el sábado. Quiero que sea sábado, pero no para sacarte de mi cabeza, si no para que tu nombre sea reemplazado en mi mente por ti en persona. 

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