Dos o tres días atrás se había ido de vacaciones a la casa de su tía, en el litoral central. No sabía qué me pasaba, estaba tan inquieto, tan descontrolado, no podía contener la pena que me daba no poder vernos esos días. Esa fue la primera vez que dejamos de vernos desde que nos conocimos. Ese día llegaba de la playa y en mi casa se habían ido al sur; como siempre yo me quedé en la casa solo. Le dije que se fuera a quedar esa noche, le pedí que en cuanto llegara a su casa se fuera a la mía, le dije que haríamos pizza y veríamos una película. Esa tarde ordené mi casa, y antes de juntarnos en Las Mercedes, pasé a comprar las cosas que me faltaban, la masa, queso y jamón. Llegó como media hora tarde, pero no importaba. Nos saludamos y le pregunté si prefería irse en micro o mejor nos íbamos caminando a mi casa, que nos demoraríamos como 25 minutos pero que a mi me gustaba caminar hasta mi casa. Nos fuimos caminando, conversando, él contándome cosas de sus mini vacaciones y yo calmando las ansiedades. Llegamos a mi casa y nos pusimos a preparar la pizza. Cuando estaba lista nos sentamos en el sillón grande y elegimos una película de Netflix. Vimos Bastardos sin Gloria, porque yo nunca la había visto y porque me dijo que era muy buena. Después de terminar de comer y mientras seguíamos viendo la película, nos acomodamos en el sillón y nos recostamos para poder abrazarnos un poco. Yo estaba feliz. Creo que después vimos Beginners, aunque no sé si eso fue ese día u otro, pero de cualquier forma, cuando terminó la película mentí y le dije que tenía sueño, para que nos fuéramos a acostar. De esa noche me acuerdo de todo, me acuerdo que al otro día cuando despertamos bajé a la cocina y le llevé sandía para el desayuno, y melón calameño para mí, me acuerdo que nos levantamos muy tarde y que almorzamos fideos con crema de champiñones y choclo, eso lo preparé yo y le gustó. Me acuerdo que no fuimos a su casa, que nos quedamos el domingo entero en la mía y que también se quedó a dormir. Quizás esa segunda noche vimos Beginners y no la primera. Me acuerdo de todo, de los días previos y los días que siguieron, de lo que hice, de los mensajes que le mandé, de las películas que vimos y lo que hicimos.
Esos días que estuvo en la playa me quería morir, nunca había extrañado tanto, y ahora pienso que no sé qué voy a hacer, también me quiero morir.
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