Estaba atrapado, rodeado de recuerdos por una parte y de miedos por la otra. Cuando le gustaba una canción, la escuchaba diecinueve veces y luego ya le aburría. Yo lo conocí un día de ferebro, cuando en la casa de su tía se puso a llorar por haberse encontrado con el todo que significaba su historia y con el imposible que era su verdad. Ahora solo guarda silencios, y muchas canciones que no escucha pero que no puede borrar.

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