Volví a soñar contigo. De alguna manera la casa de la Ivonne era tu casa y tenía muchas piezas, y llegaba toda tu familia y cada uno tenía la suya. Yo estaba de pasada, y me tenía que ir pronto; sabía que me tenía que ir pronto. Pero me quería quedar. Mientras recorría la casa, tu casa, buscaba tu cama y creo que pude verla, al final de un pasillo, y cuando la vi quise ir a echarme un rato y dejar que el día pasara mientras tú y yo tomábamos una siesta, por turnos porque nunca dormíamos al mismo tiempo. Te vi poco, siempre te veo poco en mis sueños. Saludé a tu mamá y se veía bien.
En algún momento recordé que me tenía que ir, tenía que alcanzar el metro así me comencé a despedir de la gente, me demoré harto porque son muchos. Me despedí de la tía Myriam y de la Karen que venían llegando, de la Rubí que estuvo ahí todo el día y también del Reinaldo y de la Carol.
Desperté sin querer hacerlo, porque sabía que era un sueño y porque no recuerdo haberme despedido de ti. Eres tan corto para hablar y sé que no te gusta sostener conversaciones en las que todo lo que se dice duele. A mi tampoco, pero las palabras me calman, aunque me duela decirlas.
Anoche, antes de quedarme dormido, vi una foto en facebook de tus hermanas, la Ivonne y la Carol, porque la carolita está de cumpleaños hoy, y pensé que a ellas tal vez no las vuelva a ver. No sé si saludar a la Carol o no, no sé si saben que ya no estamos juntos, no sé qué les dijiste. Espero que te hayan abrazado y hecho sentir tranquilo. Ellas siempre te hacen sentir mejor. Y a mi también me hacían sentir mejor a veces.
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