Cuando chico siempre pensé que para las vacaciones la gente iba al campo o a la playa. Mi familia era de las que iba siempre al campo; visitábamos a la tía Mary en Rancagua y luego en Chillán. En algún momento dejé de viajar al campo, y en cambio comencé a ir a la playa. Y si bien mi primer encuentro con el mar lo recuerdo bien (vivía en la casa de mi abuela y con ella y mi familia fuimos a Cartagena por el día), la verdad es que no tuvo un significado especial hasta que fui contigo. Fuimos a Valparaíso una semana antes de que te fueras a Iquique. Sentí que nos estábamos despidiendo porque no nos veríamos más, pero en realidad fue una de las primeras veces que salimos a encontrarnos con el mar.
Mis encuentros con él se hicieron cada vez más frecuentes. Viajé un par de veces al mar del norte a encontrarme contigo, a verte, a sentirte, a quererte. A seguir echándote de menos.
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