A la Vale le dije
¿Qué me pasa? La susceptibilidad está llegando a donde no pensé que podía, ahora una palabra basta para que el proceso interior comience y no pare hasta que, por fuerza de voluntad, me diga cien veces a mí mismo que todo es una estupidez, una pérdida de tiempo. Un nombre, una imagen, y mi mundo se destruye, y mi esfuerzo se torna vano. Ya no sé qué hacer.
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