Lástima, eso sienten de quien ve todo oscuro, lastima de su mundo, de la soledad y penuria que ve en todo, de una alegría que en su cara no habita Al revés ¡Envidia! envidia deberían sentir, cuando viva tan solo un momento, felicidad fugaz condensada en un suspiro, ese momento será más preciado que la existencia entera, como bocanada de aire en constante ahogo. Su verdad será tal hermosura que su emoción no puede razonar, y con convicción se hundirá si con ello se puede comenzar y terminar de vivir nuevamente ese segundo, antes que esa lágrima vaya a dar al océano. La lástima va para quienes lloran día tras día, pero no se dan cuenta que lo hacen bajo el mar. Valoran en nombre del buen vivir, esos suspiros que en lo cotidiano de un bostezo no se distinguen.

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