Había un muchacho, un muchacho muy extraño y encantador. Dicen que viajó muy lejos, muy lejos, por tierra y por mar. Era un poco tímido y de mirada triste, pero muy sabio… era él. Y entonces un día, un día mágico se cruzó en mi camino y mientras hablaba de muchas cosas, de reyes y de tontos, esto es lo que me dijo: «uno aprende que lo más importante en la vida es simplemente amar y que te amen de vuelta.»
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