miércoles, 29 de abril de 2015

Dos días de verano

Entonces me quedé ahí, sentado mirando la curvatura que se hace al fondo, en el horizonte, cuando uno mira la línea divisoria entre el cielo y el mar, y alcancé a ver un poco de tonalidades rosadas y anaranjadas, eran los colores del ocaso. Pensaba en cuántos días hubiese querido estar ahí, también pensaba en la espuma que se hacía cuando la ola llegaba a la orilla y el agua desaparecía en la arena. Pensaba en las marcas que dejan las pisadas en la arena y también en lo poco que duran esas marcas cuando son alcanzadas por el agua. Eran dos meses solamente y yo ya sentía que era una vida entera juntos.

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